Paraisos Fiscales

Un paraíso fiscal es un Estado que se caracteriza por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a los ciudadanos y empresas que no residan es ese lugar, que se domicilien a efectos legales en el mismo. Típicamente estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, cuatro factores clave son utilizados para determinar si una jurisdicción es un paraíso fiscal:

Si la jurisdicción no impone impuestos. La OCDE reconoce que cada jurisdicción tiene derecho a determinar si imponer impuestos directos. Si no hay impuestos directos pero sí indirectos, se utilizan los otros tres factores para determinar si una jurisdicción es un paraíso fiscal.

Si hay falta de transparencia. Si las leyes no permiten el intercambio de información para propósitos fiscales con otros países en relación a contribuyentes que se benefician de los bajos impuestos.

Si se permite a las empresas o particulares que no resian en ese estado beneficiarse de rebajas impositivas, aún cuando no desarrollen efectivamente una actividad en el país.

Una característica que distingue a un paraíso fiscal es que en el mismo conviven dos regímenes fiscales diferenciados y legalmente separados. Por un lado está, el que afecta a los residentes y empresas locales, los cuales están sujetos al pago de impuestos como en cualquier otro país y, por el otro, el de los privilegiados o no residentes, que gozan de ciertas ventajas fiscales y suelen tener prohibida cualquier actividad económica o de inversión dentro de su territorio.

Otra caracteristica que identifica a un paraíso fiscal suele ser la existencia de estrictas leyes de secreto bancario y de protección de datos personales. Es comun que los datos de accionistas y directores de empresas no figuren en registros públicos, sino que se encuentren bajo la custodia de su representante legal a quien se le conoce como agente residente (registered agent). Estas características han provocado que estos países, a menudo muy pequeños en extensión y población, hayan conseguido acumular un cuarto de la riqueza privada de todo el mundo, según el FMI.

La presión de diversos organismos internacionales, especialmente la OCDE y el GAFI, ha conseguido que, en los últimos años, muchos paraísos fiscales, hayan aceptado hacer ciertas concesiones en materia de facilitacion de información, especialmente en lo que se refiere a la colaboración en el esclarecimiento de delitos graves. También el sector bancario aplica ahora políticas muy estrictas de identificación de sus clientes, conocidas como "due diligence". Sin embargo, en muchos casos la poca transparencia de estos territorios todavía es importante, así como lo son sus ventajas fiscales. Esto es aprovechado por sectores muy diferentes de la economía, desde ahorradores privados, pasando por inversores, empresas de importación y exportación, hasta grandes multinacionales, bancos y aseguradoras.

Por otro lado, muchos países han promulgado leyes que buscan acabar con los evasores del pago de impuestos mediante sociedades en paraísos fiscales. En estos casos, estas sociedades se consideran como una corporación extranjera controlada o CEC, aplicándose a su dueño un régimen de transparencia fiscal, es decir, considerando los ingresos de dicha compañía como generados directamente por su propietario. En cuanto a sus relaciones internacionales, pocos países cuentan con acuerdos bilaterales en materia de doble imposición internacional o, si existen, se excluyen de ellos expresamente a las sociedades no residentes.

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