Monumento a la Bandera en Tuxtla Gutierrez

Tiempo de traslado: 30 minutos Tiempo de recorrido: 15 minutos
Inaugurado en 1943, corresponde tanto el afán de marcar la preeminencia de Tuxtla como nueva capital chiapaneca como a los ideales estéticos propios de los regímenes del siglo XX que tenían en el nacionalismo a uno de sus más elevados símbolos. Se trata de una enorme astabandera de piedra de 25 m de altura, cubierto con relieves muy planos de inspiración prehispánica que sirven de fondo a dos figuras femeninas dándose la mano, en representación de la federación de Chiapas a México. Las estatuas fueron realizadas por Juan Olaguíbel, el mismo que creó la Diana Cazadora de la Ciudad de México, una de cuyas réplicas se encuentra precisamente en Tuxtla.

Destaca a los pies del monumento, el edificio de la Rectoría de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, que aunque remodelado en fecha reciente, fue construido a mediados del siglo XX como parte de un ambicioso proyecto cultural emprendido por el gobernador Francisco J. Grajales. Puede considerarse por tanto como símbolo de una época de gran florecimiento cultural en Tuxtla Gutiérrez, cuando también se fundó el Ateneo y fueron impresas obras fundamentales de la bibliografía chiapaneca. En su exterior, el edificio luce un gran mural realizado por César Corzo en 1993 con ladrillo cerámico y cuyo tema es la historia de Chiapas.

En esta zona poniente comenzó el desarrollo moderno de la ciudad en la década de 1950. Ejemplo de ello es el urbanismo de la colonia Moctezuma, la primera que rompió con el trazo colonial reticular. El hotel Bonampak, con sus copias de los murales mayas, y algunas de las casas vecinas son ejemplos representativos de la arquitectura en boga en la ciudad a mediados del siglo XX, con estilos influidos indudablemente por la difusión cinematográfica.

Ofrece a la venta una variada selección de la apreciada producción artesanal del estado.

Se encuentran ahí presentes los colores, formas y texturas de los textiles, la metalistería, la cestería y jarciería, los productos de la alfarería, artículos de piel, objetos laqueados, tallas en madera, juguetería popular, laudería, talla en piedra y, desde luego, la joyería de filigrana y ámbar. La visión artesanal se completa con un museo que muestra a los visitantes escenas de los diferentes grupos étnicos de la entidad, además de guardar las magníficas piezas ganadoras de los concursos anuales de las artesanías chiapanecas.

El bulevar Belisario Domínguez es el eje del desarrollo urbano hacia el poniente. A lo largo de esta vía, adornada de palmeras, se han establecido bancos, hoteles, discotecas, restaurantes y centros comerciales. Una arteria comunica la glorieta de la fuente Mactumatzá con el distribuidor vial sur, donde se levanta La Antorcha de la Solidaridad, escultura metálica firmada por Sebastián. De nuevo sobre el bulevar se encuentran algunos de los campus de la Universidad Autónoma de Chiapas, incluyendo su moderna biblioteca.

El bulevar comunica al centro de la capital con Terán, antaño un pueblo aparte, ahora absorbido por el crecimiento tuxtleco. Terán se caracteriza por poseer todavía abundantes ejemplos de arquitectura vernácula, por su fiesta de la Santa Cruz, cuando la iglesia se anima con las ofrendas de hojas de espadaña que los cofrades recogen en Jiquipilas, el colorido de su camposanto y la gran abundancia de conjuntos musicales.

Juan Crispín es otro poblado absorto en la mancha urbana. Al igual que el anterior, todavía muestra muchas casas de construcción tradicional alrededor de su pequeña capilla. Aquí se han encontrado los vestigios arqueológicos más antiguos del valle; con ojos atentos se pueden observar algunos montículos en sus alrededores. Las instalaciones de la Feria Chiapas se encuentran en las cercanías de este lugar. Por el mismo rumbo, la finca La Trinidad es un buen ejemplo de la arquitectura rural del centro de Chiapas, con casa grande, capilla y casas de trabajadores. El conjunto, posiblemente construido en la segunda mitad del siglo XTX, se encuentra ahora atrapado por el crecimiento de la ciudad. Los grandes árboles que lo acompañan marcan la entrada al valle. Retomando el bulevar hacia el centro, es posible visitar la zona norte.

Monumento a la Bandera en Tuxtla Gutierrez

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